domingo, 30 de enero de 2011

Podría morir a tu vera sin sentir nada.


Hubo un paraíso con su sol y sus estrellas, hubo un Dios que tuvo un hijo con la vida por querella, hubo soledad en el Edén sin estar ella y Adán le pidió a papá una compañera bella. Papá cumplió su parte con tan solo una costilla e hizo de la mujer su primera maravilla, pero Adán que sobre todo era amante de la vida pronto no tuvo bastante y fue a buscar amigas.
Estaba Adán sentado en el paraíso dilucidando entre el amor y el compromiso, intentando someter al corazón sin saber que el corazón es filósofo insumiso. A su alrededor todo era poesía, de los árboles crecía solamente la ambrosía, mas su apetito no era de filosofia y como una letaní­a se decía que: -" ¡Ay dios mío, no sé qué estoy haciendo! quiero obedecer al corazón sin traicionar al sentimiento, mas mi pasión me exilia al remordimiento por buscar la libertad a pesar del sufrimiento."

Resumiendo, Adán fue el primero de los sabios que entendió que hay tantos mundos como labios, que la pasión es prima hermana del calvario y a veces lo necesario es ser sincero con la polla y asi­ le dijo a Eva: "...el amor es una rueda, ha sido muy bonito pero salvese quien pueda, yo ya no duermo en una cueva, necesito sabia nueva y buscar en otros labios la textura de otras sedas..." Y Adán se fue a buscar la libertad, que es un país al Norte de la Soledad, mas no todo es tan sencillo, ya se darán cuenta que despues del estribillo es cuando empieza la tormenta.

Segunda parte de esta historia de amor, eterna guerra de la entrepierna y el corazón.
Adán sin ella, así es como lo cuentan las estrellas, yo sólo me limito a darle voz a esta epopeya, dice: es Sábado y Adán ya es un soltero penitente, sólo entre la gente de una ciudad en cinta sin mas preocupación que la de dormir caliente, constantemente con una mujer distinta y así todas las noches una cita, mujer o señorita, condicion indispensable: ser bonita. Adán el Sibarita, fue un filosofo del sexo que buscó la paz de espíritu a través del cuerpo, pero en este cuento no todo eran placeres porque hay tormentos que no curan las mujeres. A lo mejor es que Adán busco el sabor de lo distinto sin saber que sin amor todos los besos son el mismo y en el mismo momento en su mente estuvo claro, supo que tener a quien amar es un regalo. Declaró que el corazon es dictador y esclavo y buscando redención le dijo a Eva esto que narro: …de nuevo te lo ruego, que sabes que soy tuyo desde luego pero a veces voy tan ciego por la vida que si no vivo me muero y si no muero se me olvida que te quiero sin medida... No sabes cuantas veces te he llorado, cuan amarga es la saliva de los labios del pecado, ya no cambio tu amor por una vida de disfraces, sólo por esta noche finjamos hacer las paces…”

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