Había imaginado tanto ese momento que cuando pasó no me lo creía. Entrar a un sitio, verte y sorprenderme, pillarte mirando con disimulo mientras yo hago lo mismo cuando los dos sabemos la verdad. Querer correr y darte un abrazo y no saber si es lo correcto, pensar si tu querrás lo mismo y si no lo haces por lo mismo que yo. Seguirte mirando a ver si se repite ese momento mágico y jurar que si pasa, no te vuelvo a quitar la mirada. Hablar con la gente e intentar reirme para que veas que estoy bien, aunque en realidad tenga la cabeza en otra parte, pensando en tí y solo en tí. Preguntar a cualquiera si estás tú mirandome, si aún sigues ahí. Irme y volver unas cuantas veces, pensando que a lo mejor alguno de los dos dejaremos el orgullo de lado, pero te vuelvo a ver y de nuevo me entra cobardía. Hablas con más gente sobre mí, yo les digo que estoy aquí por tí y me animan a saludarte pero no lo hago, pienso que no te importo ya y quizás tu piensas lo mismo. Solo me queda soñar con que este momento se vuelva a repetir, y entonces sí que sí no habrá excusas, cualquiera de los dos se levantara y volverás a estar conmigo... para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario