Anónimo, tenía tanas cosas que decirte que me olvidé firmar en la carta. Aun así... mi letra me delata, mi voz, mi sintaxis, mi ortografía... Todo está barnizado de algo que aunque sea lo mínimo es particularmente mío y eso me hace perder la posibilidad de ser anónimo. ¿Qué te diría con otra cara y con otra voz? El anónimo no conoce el miedo ni el pudor, es invencible aunque pueda carecer de confianza. A veces he pensado mostrarme anónimo ante ti para poder tratarte sin todos esos juicios que arrastras con todo lo que está firmado con mi nombre, cómo empezar desde cero, desconocerme para que realmente me conozcas despues y eso. Creo que muchas personas nunca me llegarán a conocer si no me desconocen primero... nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario